domingo, 9 de noviembre de 2014

Homilías del Papa 2014-11-01

Homilías del Papa y Temas sacerdotales



El Papa Francisco en el cementerio romano del Verano pide detener la descabellada carrera hacia la destrucción y la exclusión de las personas y en el Ángelus recuerda que los santos son los últimos para el mundo pero los primeros para Dios ·

3 de Noviembre de 2014

Cuando el hombre se adueña de todo creyéndose Dios, se convierte en artífice de devastación y destrucción. Al celebrar la misa en el cementerio romano del Verano, el sábado 1 de noviembre, por la tarde, el Papa Francisco denunció con tono preocupante el «egoísmo de los devastadores» que destruyen la creación y siembran por doquier restos de muerte. El Pontífice habló de una auténtica «industria de la destrucción», que en todo el mundo alimenta las guerras y difunde la «cultura del descarte» sobre todo en relación con los niños, ancianos y jóvenes sin trabajo.

En su homilía el Papa Francisco evocó la imagen de tantos pobres obligados a abandonar su tierra y a vivir sin casa, medicinas y alimento: «parece –constató– que esta gente, estos niños hambrientos, enfermos, parece que no cuentan, que son de otra especie, que no son humanos». Recordó también a los perseguidos por causa de la fe y a todos los que han pasado a través de «la gran tribulación». Santos a menudo «desconocidos»: hombres y mujeres «comunes, sencillos, a veces los “últimos” para el mundo, pero los “primeros” para Dios», los había definido en el Ángelus que rezó en la plaza de San Pedro, invitando a los fieles a orar para que Jerusalén –«ciudad santa querida por los judíos, cristianos y musulmanes»– se convierta en «signo y anticipación de la paz que Dios desea para toda la familia humana».

El recuerdo de las víctimas de las guerras y las violencias, de los «muchos “pequeños” del mundo abrumados por el hambre y la miseria», de los hermanos y hermanas «asesinados porque son cristianos» y de «quienes sacrificaron su vida para servir a los demás» volvió luego durante la oración mariana del domingo 2 de noviembre, día que el Papa dedicó también a la conmemoración de sus predecesores difuntos, con un momento de oración en privado en la cripta vaticana.

En sufragio de los cardenales, arzobispos y obispos fallecidos durante el año, el Pontífice presidió la misa el lunes 3, por la mañana, en la basílica vaticana.

Papa Francisco



Ser santos y ser hijos es la misma cosa, lo recuerda el Papa

2014-11-01 Radio Vaticana

(RV).- La tarde del sábado 1 de noviembre el Papa Francisco presidió en el Cementerio romano del Verano, la Misa en la Solemnidad de Todos los Santos. “Personas que pertenecen totalmente a Dios”, así definió el Obispo de Roma a todos aquellos, la mayor parte desconocidos hombres y mujeres  que, en lo escondido, han vivido el ideal de las Bienaventuranzas: han sido pobres de espíritu, es decir humildes; han sentido la aflicción por sus males  y por el de los demás; se han comprometido a construir la paz y la concordia, comenzando por sus propios ambientes de vida; han practicado con alegría la misericordia y la caridad; han conservado la pureza del corazón; han sabido elegir con valentía, a costo de ser ridiculizados, incomprendidos, marginados. Dios los recuerda uno por uno, nombre por nombre. “La santidad consiste en una vida filial, a imagen de Jesús”, observó también el Papa, puntualizando que “ser santos y ser hijos es la misma cosa”. Durante esta celebración, que congregó especialmente a gran cantidad de fieles romanos, se expusieron para la veneración de los fieles, las reliquias de los dos Papas canonizados recientemente: Juan XXIII y Juan Pablo II. Se dirigieron oraciones especiales por los cristianos perseguidos por causa de la fe y una vez más por los pobres, los sufrientes y los que no tienen esperanza. Al final de la liturgia, el Papa pronunció una oración de bendición de las tumbas. (RC)


(from Vatican Radio)
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