jueves, 18 de septiembre de 2014

Parejas convivientes casadas por el Papa

Temas sacerdotales y Homilías del Papa.


Por interesante y aclaratorio lo paso a este blog



Las parejas casadas por el Papa fueron legítimas, explican expertos en medio de “escándalo” mediático

Por Kevin Jones

Pareja de recién casados por el Papa Francisco recibe la Comunión. Foto: Lauren Cater / ACI Prensa
Pareja de recién casados por el Papa Francisco recibe la Comunión. Foto: Lauren Cater / ACI Prensa




ROMA, 16 Sep. 14 / 05:39 pm (ACI/EWTN Noticias).- Que el Papa Francisco haya casado a católicos que cohabitaron o que han tenido nulidades matrimoniales no es un cambio en la doctrina de la Iglesia, explicaron dos expertos, sino que es parte de los esfuerzos de la Iglesia para llevar a la gente hacia Jesús.
En declaraciones a ACI Prensa el 15 de septiembre, John Grabowski, profesor de teología moral de la Catholic University of America, dijo que “creo que hay una percepción en el ambiente, especialmente en algunos círculos de prensa, de que el Papa Francisco está tratando de socavar lo que la Iglesia ha enseñado y lo que la Iglesia ha practicado”.
“Yo no veo absolutamente ninguna evidencia de eso”, aseguró Grabowski, y señaló que “cuando él (el Papa) es consultado sobre estos temas con respecto a la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio, sobre la sexualidad, él es muy firme, diciendo que es ‘un hijo de la Iglesia’”.
Lo que el Papa quiere, indicó el experto, “es simplemente poner el enfoque de la Iglesia en la misericordia, en un encuentro con Cristo como el núcleo de su vida”.
El Papa Francisco celebró el matrimonio de 20 parejas de la diócesis de Roma, el 14 de septiembre. En su homilía, les dijo que Jesucristo “los cura con el amor misericordioso que brota de su Cruz, con la fuerza de una gracia que regenera y encauza de nuevo la vida conyugal y familiar”.
Algunos reportes de medios de comunicación se han enfocado en si algunas de las parejas han tenido nulidades matrimoniales o han convivido antes del matrimonio. La revista Time aseguró que los matrimonios “insinúan cambios por venir” sobre el divorcio y nuevas nupcias.
Sin embargo, Grabowski dijo que él no vio evidencia concreta de que el Papa está “instituyendo algún tipo de cambios radicales”.
De hecho, las acciones del Papa sobre casar parejas convivientes refleja una práctica católica común.
“No es solo el Papa Francisco, es toda la Iglesia que quiere alentar a la gente que vive en una forma que contradice su dignidad bautismal a dejar de vivir así”, dijo.
Las enseñanzas católicas sostienen que la convivencia es “objetiva y moralmente equivocada” y, en un nivel práctico, socava las posibilidades de éxito para el matrimonio. Estudios indican que las parejas que conviven antes del matrimonio son más propensas al divorcio que las parejas que no lo hacen.
En un documento publicado por los Obispos de Estados Unidos en 1999, señaló Grabowski, se dan una serie de pasos que las parejas convivientes pueden tomar para cambiar su situación antes del matrimonio.
Estos pasos incluían dejar de tener relaciones sexuales hasta la boda e ir a confesarse “para tratar de comenzar su matrimonio sobre una nueva base, de tal forma que esta práctica dañina no termine socavando su oportunidad de un matrimonio feliz y exitoso”, dijo.
Por su parte, Mons. Joaquín Llobell, autor del libro “Procedimientos de Matrimonio en la Iglesia”, dijo a ACI Prensa que el matrimonio y la familia “son los primeros medios de Dios para hacernos felices aquí en la Tierra y llevarnos alCielo”.
Mons. Llobell explicó que la fe católica ve una diferencia entre un divorcio y el reconocimiento de un matrimonio inválido, comúnmente conocido como una nulidad.
El divorcio civil, explicó, “rompe un matrimonio válido”, mientras que en contraste, la nulidad de un matrimonio no “rompe lo que ya existía”, sino que es una declaración de la Iglesia de que un matrimonio, en principio, “nunca fue válido”.
Un hombre con un matrimonio previamente nulo “se estará casando por primera vez”, explicó, porque esa unión previa no fue válida debido a una falta en él o en la mujer con quien intentó entrar en unión marital.
Estas faltas pueden incluir asuntos de intención, como el rechazo de tener hijos como propósito del matrimonio, o condiciones tales como una enfermedad mental, que evitan que un verdadero matrimonio se una.
Mons. Llobell es profesor de derecho canónico y ha enseñado en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, y ha servido en el tribunal para la Signatura Apostólica.
“Lo que el Papa Francisco ha dicho más a menudo desde que se convirtió en Papa es que Dios es misericordioso, que nosotros humanos existimos porque Dios nos ha creado como una manifestación de la misericordia de Dios. Por lo tanto la Iglesia, que es el instrumento que Dios nos da para salvarnos, no puede no ser misericordiosa. Es siempre profundamente misericordiosa”, señaló.
Mons. Llobell dijo que la Iglesia es también misericordiosa en casos de presunta nulidad del matrimonio, a pesar de que estos casos son “complicados”.
Si la Iglesia piensa que un matrimonio es válido, “no puede sino decirle la verdad a su hijo: ‘Tu matrimonio no es inválido y por tanto no puedes casarte una segunda vez’”.
“Y eso es dicho con amor, explicando por qué, y con una misericordia que es compatible con la verdad”.
El profesor Grabowski aconsejó que el matrimonio de convivientes tampoco debe ser malinterpretado, pues “no es una validación de la convivencia”, sino “una eliminación de la convivencia”.
“Es permitirles salir de un estado que objetivamente contradice su profesión cristiana y su bautismo cristiano”, dijo.
Grabowski indicó que la ley canónica “habla de la libertad del bautizado a casarse” y que la Iglesia y sus ministros no pueden “poner ningún obstáculo frente a eso”.
El experto señaló que sacerdotes individuales que han puesto barreras a convivientes que deseaban contraer matrimonio han sido corregidos por sus obispos.
Esto no significa que los católicos quieran alentar a las parejas a convivir, explicó.
“No queremos afectar o impedir la libertad del bautizado a casarse y salir de lo que es un estado objetivo de pecado”, indicó.


Homilias de Papa Francisco 2014-09-02

Temas sacerdotales y Homilías del Papa.


Homilias de Papa Francisco
2014-09-02

Misa en Santa Marta - Las ancianitas y el teólogo
L’Osservatore Romano

Es el Espíritu quien da «la identidad» al cristiano. Por ello –dijo el Papa Francisco en la homilía de la misa celebrada el martes 2 de septiembre en Santa Marta– «tú puedes tener cinco licenciaturas en teología, pero no tener el Espíritu de Dios». Y «quizá tú serás un gran teólogo, pero no eres un cristiano», precisamente «porque no tienes el Espíritu de Dios».

Así, hizo hincapié, «muchas veces nos encontramos, entre nuestros fieles, ancianitas sencillas que quizá no terminaron la escuela primaria, pero que te hablan de las cosas mejor que un teólogo, porque tienen el Espíritu de Cristo». Y propuso el ejemplo de san Pablo, que para sus eficaces predicaciones no poseía particulares referencias académicas –no había tenido cursos de «sabiduría humana en la Lateranense o en la Gregoriana», dijo– sino que hablaba según el Espíritu de Dios.

«Dos veces», destacó el Papa, en el pasaje evangélico de Lucas propuesto por la liturgia (4, 31-37) se encuentra la palabra «autoridad». La gente «se quedaba asombrada de la enseñanza de Jesús porque su palabra estaba llena de autoridad», afirmó el Pontífice. Y después, precisamente al final del pasaje, el evangelista de nuevo escribe que «quedaron todos asombrados y comentaban entre sí: ¿Qué clase de palabra es esta? Pues da órdenes con autoridad». En definitiva, continuó, «la gente se asombraba porque Jesús cuando hablaba, cuando predicaba, tenía una autoridad que no tenían los otros predicadores, que no tenían los doctores de la ley, los que enseñaban al pueblo».

La pregunta que hay que hacerse es: «¿qué es esta autoridad de Jesús, esa doctrina nueva que asombra a la gente, esto que es diferente al modo de hablar, de enseñar de los doctores de la ley?». Y la respuesta es decisiva. «Esta autoridad –explicó el Pontífice– es precisamente la identidad singular y especial de Jesús». En efecto, «Jesús no era un predicador común; Jesús no era uno que enseñaba la ley como todos los demás: lo hacía de modo diverso, de un modo nuevo, porque Él tenía la fuerza del Espíritu Santo».

El Papa Francisco recordó que «ayer, en la liturgia, leímos el pasaje en el que Jesús se presenta, visita la sinagoga y refiriéndose a sí mismo, dice aquellas palabras del profeta Isaías: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque Él me ha ungido. Me ha enviado a hacer esto”». Confirmando que «la autoridad que tiene Jesús –explicó– viene precisamente de esta unción especial del Espíritu Santo: Jesús es el ungido, el primer ungido, el verdadero ungido». Y «esta unción da autoridad a Jesús».

«La identidad propia de Jesús es el ser ungido» recalcó el Pontífice. Él es «el Hijo de Dios ungido y enviado, mandado para traer la salvación, la libertad». Por lo tanto, «esta es la identidad de Jesús y por eso la gente decía: “Este hombre tiene una autoridad especial, que no tienen los doctores de la ley que nos enseñan”». Pero, añadió el Papa, «algunos se escandalizaban de esa modalidad de Jesús, de ese estilo de Jesús».

He aquí que la «libertad, la identidad de Jesús, es precisamente la unción del Espíritu Santo». Y nosotros, exhortó el Papa Francisco, podemos preguntarnos cuál es nuestra identidad de cristianos». En la primera carta a los Corintios (2, 10-16) san Pablo lo explica así: «Cuando explicamos verdades espirituales a hombres de espíritu, no las exponemos en el lenguaje que enseña el saber humano». Y al respecto, el Pontífice destacó que «la predicación de Pablo» no surge de la «sabiduría humana», porque sus palabras le fueron «enseñadas por el Espíritu». Él, en efecto, evidenció el Papa, «predicaba con la unción del Espíritu, expresando cosas espirituales del Espíritu en términos espirituales».

Pero, puso en guardia el Papa Francisco haciendo propias las expresiones de san Pablo, «el hombre abandonado a sus fuerzas no comprende las cosas del Espíritu de Dios; el hombre por sí solo no puede entender esto». Así, «si nosotros cristianos no entendemos bien las cosas del Espíritu, no damos y no ofrecemos un testimonio, no tenemos identidad». Y a fin de cuentas, «estas cosas del Espíritu» parecen sólo «locura», tanto que los que no tienen una identidad «no son capaces de entenderlas».

El Pontífice, refiriéndose nuevamente a la carta de san Pablo, recordó que «el hombre movido por el Espíritu, en cambio, juzga cada cosa: es libre, sin poder ser juzgado por ninguno». En efecto, añadió citando las palabras del apóstol, «¿quién ha conocido la mente del Señor? Ahora nosotros tenemos la mente de Cristo, es decir, el Espíritu de Cristo». Y, de hecho, «esta es la identidad cristiana: no tener el espíritu del mundo, ese modo de pensar, ese modo de juzgar».

En definitiva, «lo que da autoridad, lo que da identidad es el Espíritu Santo, la unción del Espíritu Santo». Por eso, según el Papa, «el pueblo no amaba a los predicadores, a los doctores de la ley, porque hablaban, en verdad, de teología, pero no llegaban al corazón, no daban libertad, no eran capaces de hacer que el pueblo encontrase la propia identidad, porque no estaban ungidos por el Espíritu Santo». En cambio, precisó, «la autoridad de Jesús –y la autoridad del cristiano– viene precisamente de esta capacidad de entender las cosas del Espíritu, de hablar la lengua del Espíritu; viene de esta unción del Espíritu Santo».

El Papa Francisco concluyó pidiendo al Señor que nos dé «la identidad cristiana, la que Tú tenías: danos tu Espíritu; danos tu modo de pensar, de sentir, de hablar: es decir, Señor, danos la unción del Espíritu Santo».

miércoles, 17 de septiembre de 2014

EL PAPA FRANCISCO PIDE ORACIONES POR SU VIAJE A ALBANIA EL DOMINGO 21 DE SEPTIEMBRE

Temas sacerdotales y Homilías del Papa.


El Santo Padre pide oraciones por su viaje a Albania.
En la audiencia general de este miércoles, Francisco recuerda a los files la misión de la Iglesia por ser católica y apostólica.


Ciudad del Vaticano, 17 de septiembre de 2014 (Zenit.org)

Cada miércoles la plaza de San Pedro acoge a los miles de fieles que venidos de todas las partes del mundo, acuden para escuchar la catequesis semanal de Francisco en la audiencia general.

Pasadas las 9.30 de la mañana, el Santo Padre ha entrado en la plaza, en el jeep descubierto, y así ha recorrido los pasillos saludando y bendiciendo a los fieles. Protagonistas de forma especial los más pequeños, a quienes acercan para que el Papa les pueda bendecir. A su paso, la gente alzaba la mano y sus banderas mostrando su entusiasmo por ver de cerca al Obispo de Roma. Un pareja, incluso le ha acercado hasta el jeep un regalo: una tarta de chocolate. También esta mañana, como en otras ocasiones, le han acercado un poco de mate, que el Papa ha tomado con gusto.

Cuando faltan pocos días para el primer viaje apostólico de Francisco en Europa, el Santo Padre querido dedicar en la audiencia unas palabras sobre la visita a Albania el 21 de septiembre. Así, ha recordado que "el próximo domingo, con la ayuda de Dios, iré a Albania. He decidido visitar este país porque ha sufrido mucho a causa de un terrible régimen ateo y ahora se está viviendo una convivencia pacífica entre los diversos componente religiosos.  Desde ahora saludo con afecto al pueblo albano y doy las gracias por la preparación de esta visita. Pido a todos que me acompañen con la oración, por la intercesión de la Virgen del Buen Consejo. Gracias."

Este miércoles, el Santo Padre ha proseguido con la serie de catequesis sobre la Iglesia, deteniéndose hoy en el porqué decimos en el credo que la Iglesia es católica y apostólica. En el resumen, Francisco en español ha indicado:

 "Queridos hermanos: En el Credo decimos que la Iglesia es católica y apostólica. Es católica porque es universal: tiene la misión de anunciar la Buena Noticia del amor de Dios hasta los confines del mundo, enseñando todo lo necesario para la salvación. Y es apostólica porque es misionera: como los apóstoles y en continuidad con ellos, ha sido enviada a preparar la venida del Señor, acompañando su palabra con los signos de la ternura y del poder de Dios.
La Iglesia, universal y misionera, cuenta con la asistencia del Espíritu Santo, que continuamente la hace salir de sí misma al encuentro de los hermanos y hablar las lenguas del mundo entero para comunicar a todos la alegría del Señor Resucitado. 
Como miembros de la Iglesia, también nosotros participamos de su misión: somos responsables de la salvación de todos los hombres, y por tanto, no podemos permanecer indiferentes o ajenos a la suerte de nuestros hermanos; además, el Espíritu Santo también actúa en nosotros para que no nos cerremos en posiciones unilaterales y procuremos siempre el entendimiento, la armonía, la “sinfonía” en la vida cristiana".

A continuación ha saludado a los peregrinos de lengua española venidos de España, México, Panamá, Nicaragua, Argentina, Perú, Chile y otros países latinoamericanos. "Pido al Señor que su visita a Roma, y en concreto a la tumba de los apóstoles Pedro y Pablo, los ayude a anunciar a Cristo, que ama a todos los hombres", ha afirmado.

Finalmente, como es habitual, el Papa ha dirigido unas palabras especialmente a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. Francisco ha recordado que hoy celebramos la memoria de San Roberto Belarmino, doctor de la Iglesia. Así ha pedido que "su adhesión al Señor indique, queridos jóvenes, que Él es el camino, la verdad y la vida". Para los enfermos pide que el santo les anime a "afrontar en su fe los momentos oscuros de la cruz" y a los recién casados estimule "a fundar en Cristo vuestra casa conyugal".

(17 de septiembre de 2014) © Innovative Media Inc.

Fuente: blogcatolicogotitasespirituales

Homilias de Papa Francisco 2014-09-16,

Temas sacerdotales y Homilías del Papa.


Si no se está cerca de la gente y no se da esperanza, 
las prédicas son vanidad, dijo Francisco

2014-09-16 Radio Vaticana

Se pueden hacer bellas prédicas, pero si no se está cerca de las personas, si no se sufre con la gente y no se da esperanza, esas prédicas no sirven, son vanidad. Lo dijo el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta, en el día en que la Iglesia recuerda a los Santos mártires Cornelio, Papa, y Cipriano, Obispo.
El Evangelio del día habla de Jesús que se acerca a un cortejo fúnebre: una viuda de Naím ha perdido a su único hijo. El Señor realiza el milagro de devolver la vida al joven – recordó el Papa – pero hace más: está cerca. “Dios – dice la gente – ha visitado a su pueblo”. Cuando Dios visita “hay algo más, hay algo nuevo”, “quiere decir que su presencia está especialmente allí”. Jesús está cerca:
“Estaba cerca de la gente. Dios cercano que logra comprender el corazón de la gente, el corazón de su pueblo. Después ve el cortejo, y el Señor se acerca. Dios visita a su pueblo, en medio de su pueblo, y acercándose. Cercanía. Es la modalidad de Dios. Y después hay una expresión que se repite en la Biblia, tantas veces: ‘El Señor tuvo gran compasión’. La misma compasión que tenía, dice el Evangelio, cuando vio a tanta gente como ovejas sin pastor. Cuando Dios visita a su pueblo, está cerca de él, se acerca a él y siente compasión: se conmueve”.
“El Señor – prosiguió diciendo Francisco – se siente profundamente conmovido, como lo estuvo ante la tumba de Lázaro”. Como se conmovió aquel Padre “cuando vio volver a casa a su hijo” pródigo:
“Cercanía y compasión: así el Señor visita a su pueblo. Y cuando nosotros queremos anunciar el Evangelio, llevar adelante la Palabra de Jesús, éste es el camino. El otro camino es el de los maestros, el de los predicadores de aquel tiempo: los doctores de la ley, los escribas, los fariseos… Alejados del pueblo, hablaban… bien: hablaban bien. Enseñaban la ley, bien. Pero alejados. Y ésta no era una visita del Señor: era otra cosa. El pueblo no sentía esto como una gracia, porque faltaba la cercanía, faltaba la compasión, es decir, padecer con el pueblo”.
“Y hay otra palabra – subrayó el Papa – que es propia de cuando el Señor visita a su pueblo: ‘El muerto se incorporó y se puso a hablar, y Él – Jesús – se lo dio a su madre’”:
“Cuando Dios visita a su pueblo, devuelve la esperanza al pueblo. Siempre. Se puede predicar la Palabra de Dios brillantemente: en la historia hubo tantos buenos predicadores. Pero si estos predicadores no fueron capaces de sembrar esperanza, esa prédica no sirve. Es vanidad”.
Viendo a Jesús que devolvió el hijo vivo a su mamá – concluyó el Papa su homilía – “podemos entender lo que significa una visita de Dios a su pueblo. Y pedir como gracia que nuestro testimonio de cristianos sea portador de la visita de Dios a su pueblo, es decir, de la cercanía que siembra la esperanza”.
(María Fernanda Bernasconi – RV).


lunes, 15 de septiembre de 2014

Oración: Los siete dolores en honor a la Madre Dolorosa




Acudamos a nuestra Madre en los momentos de dolor. Son siete Gracias que la Virgen María concede a las almas que la honren diariamente, considerando sus lágrimas y dolores con siete Avemarías.

GRACIAS: “Pondré paz en sus familias. Serán iluminados en los Divinos Misterios. Los consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos. Les daré cuanto me pidan, con tal que no se oponga a la voluntad adorable de mi Divino Hijo y a la salvación de sus almas. Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y protegeré en todos los instantes de su vida. Les asistiré visiblemente en el momento de su muerte. Verán el rostro de su Madre. Los que propaguen esta devoción sean trasladados de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados y mi Hijo y Yo seremos su eterna consolación y alegría.”


1º DOLOR. LA PROFECÍA DE SIMEÓN:

Madre nuestra Santísima, por el dolor que tuviste al escuchar la profecía de Simeón, y porque viviste con el temor de Madre de aquella hora, ten compasión de nosotros y haz que escuchemos siempre la voz de Dios en nuestras almas y no la desoigamos jamás. Avemaría.




2º DOLOR. LA HUIDA A EGIPTO:

Madre Santísima, por el dolor que tuviste al huir a Egipto, viviendo en el destierro y la extrema pobreza ten compasión de nosotros y haz que huyamos de todo pecado. Avemaría.



3º DOLOR. EL NIÑO PERDIDO:

Madre Santísima por el dolor que tuviste cuando se perdió el Divino Niño Jesús, ten compasión de nosotros y no permitas que perdamos la amistad de Dios cometiendo voluntariamente un pecado mortal. Avemaría.



4º DOLOR. EL ENCUENTRO DE MARÍA CON CRISTO EN EL CAMINO DEL CALVARIO:

Madre nuestra Santísima, por el tremendo dolor que padeciste en la Calle de la Amargura, viendo a tu Hijo destrozado por los azotes y las espinas, el rostro más bello cubierto de sangre, ten compasión de nosotros y haz que encontremos a Jesús propicio en la hora de nuestra muerte. Avemaría.




5º DOLOR. LA CRUCIFIXIÓN Y MUERTE DE JESÚS :

Madre nuestra Santísima, por la espada que atravesó tu Inmaculado Corazón cuando tu Hijo inocente y puro fue desnudado y crucificado, ten compasión de nosotros y haz que podamos crucificar nuestros vicios y apetitos desordenados. Avemaría.



6º DOLOR. JESÚS ES DESCENDIDO DE LA CRUZ Y DESCANSA EN EL REGAZO DE SU MADRE:

Madre nuestra Santísima, por la pena que sentiste al recibir el cadáver de Jesús en tu regazo y examinar sus Santas Llagas, ten compasión de nosotros pecadores con quien Él sufrió tanto y haz que lo recibamos cada día con mayor amor en la Sagrada Comunión. Avemaría.



7º DOLOR. LA SOLEDAD DE LA VIRGEN MARÍA DESPUÉS DE DEJAR EL SEPULCRO:

Madre nuestra Santísima, por el dolor que tuviste al depositar apresuradamente el cuerpo inerte de Jesús en el sepulcro, dejándolo en la oscuridad y en el silencio, ten compasión de nosotros Madre de Misericordia y no nos abandones en la hora de nuestra muerte. Avemaría.



ORACIÓN:

Madre Santísima, por tus lágrimas vertidas con tanto dolor al pie de la Cruz, ten piedad de nosotros y alcánzanos un vivo dolor de nuestros pecados, la gracia de morir en brazos de tu Hijo Jesús y la gloria con Él en el Paraíso. Amén.

Fuente: http://blogcatolicogotitasespirituales.blogspot.com.es/

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Homilías del Papa francisco 2014-09-03

Temas sacerdotales y Homilías del Papa.

Homilías del Papa francisco

La identidad cristiana es tener el Espíritu de Cristo,
no el “espíritu del mundo”
2014-09-03 Radio Vaticana

La autoridad del cristiano viene del Espíritu Santo, no de la sabiduría humana o de las licenciaturas en teología. Lo subrayó el Papa Francisco en la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Pontífice reafirmó que la identidad cristiana es tener el Espíritu de Cristo, y no el “espíritu del mundo”.
La gente se sentía sorprendida por la enseñanza de Jesús, porque su palabra “tenía autoridad”. Francisco se inspiró en este pasaje del Evangelio del día para detenerse precisamente en la naturaleza de la autoridad del Señor y, en consecuencia, del cristiano. Jesús – constató el Papa – no era un predicador común”, porque su “autoridad” le viene de la “unción especial del Espíritu Santo”. Jesús – añadió – es “el Hijo de Dios ungido y enviado” a “traer la salvación, a traer la libertad”. Y algunos – notó – “se escandalizaban” por este “estilo de Jesús”, por su identidad y libertad:

“Y nosotros podemos preguntarnos ¿cuál es nuestra identidad de cristianos? Y Pablo hoy lo dice bien. ‘De estas cosas – dice San Pablo – nosotros hablamos no con palabras sugeridas por la sabiduría humana’. La predicción de Pablo no es porque ha hecho un curso en la Lateranense, en la Gregoriana… ¡No, no, no! ¡Sabiduría humana, no! Sino enseñada por el Espíritu: Pablo predicaba con la unción del Espíritu, expresando cosas espirituales del Espíritu en términos espirituales. Pero el hombre dejado a sus fuerzas no comprende las cosas del Espíritu de Dios: ¡el hombre solo no puede comprender esto!”

Y por esto – prosiguió el Santo Padre – “si nosotros los cristianos no comprendemos bien las cosas del Espíritu, no damos y no ofrecemos un testimonio, no tenemos identidad”. Para ellos – prosiguió – “estas cosas del Espíritu son una locura, no son capaces de entenderlas”. En cambio, el hombre movido por el Espíritu, “juzga cada cosa: es libre, sin poder ser juzgado por nadie”:

“Ahora, nosotros tenemos el pensamiento de Cristo y el Espíritu de Cristo. Ésta es la identidad cristiana. No tener el espíritu del mundo, ese modo de pensar, ese modo de juzgar… Tú puedes tener cinco licenciaturas en teología, ¡pero no tener el Espíritu de Dios! Quizá tú seas un gran teólogo, pero no eres un cristiano, ¡porque no tienes el Espíritu de Dios! Lo que da autoridad, lo que te da identidad es el Espíritu Santo, la unción del Espíritu Santo”.

Por esta razón, dijo el Papa, “el pueblo no amaba a aquellos predicadores, a aquellos doctores de la ley, porque hablaban verdaderamente de teología, pero no llegaban al corazón, no daban libertad”. Estos, añadió Francisco, “no eran capaces de hacer que el pueblo encontrara su propia identidad, porque no estaban ungidos por el Espíritu Santo”:

“La autoridad de Jesús – y la autoridad del cristiano – viene precisamente de esta capacidad de comprender las cosas del Espíritu, de hablar la lengua del Espíritu. Viene de esta unción del Espíritu Santo. Y tantas veces, tantas veces nosotros encontramos entre nuestros fieles, ancianitas simples que quizá no han terminado la escuela primaria, pero que te hablan de estas cosas mejor que un teólogo, porque tienen el Espíritu de Cristo. Lo que tiene San Pablo. Y todos nosotros debemos pedir esto. Señor danos la identidad cristiana, la que Tú tenías. Danos Tu Espíritu. Danos Tu modo de pensar, de sentir, de hablar: es decir, Señor, danos la unción del Espíritu Santo”.







Homilias de Papa Francisco 2014-09-08

Temas sacerdotales y Homilías del Papa.

Homilias de Papa Francisco



Como María, dejemos que Dios camine con nosotros,
dijo el Papa en la Fiesta de la Natividad de la Virgen
2014-09-08 Radio Vaticana

Viendo la historia de María, preguntémonos si dejamos que Dios camine con nosotros. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la misa matutina celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta en la Fiesta de la Natividad de la Virgen. El Pontífice subrayó que Dios está “en las cosas grandes”, pero también en las pequeñas, y añadió que tiene la “paciencia” de caminar con nosotros, incluso si somos pecadores.

El Papa Francisco ofreció su meditación sobre la Creación y el camino que Dios hace con nosotros en la historia. Cuando leemos el libro del Génesis – observó – “corremos el riesgo de pensar que Dios haya sido un mago” que hacía las cosas “con la barita mágica”. Pero advirtió que “no ha sido así”, porque Dios ha hechos las cosas y las ha dejado ir con las leyes internas, interiores, que Él ha dado a cada una, para que se desarrollaran, para que llegaran a la plenitud. Y añadió que el Señor “a las cosas del universo les ha dado autonomía, pero no independencia”:

“¡Porque Dios no es mago, es creador! Y cuando en el sexto día, de aquel relato, llega la creación del hombre da otra autonomía, algo diversa, pero no independiente: una autonomía que es la libertad. Y dice al hombre que vaya adelante en la historia, lo hace responsable de la creación, también para que domine la creación, para que la lleve adelante y para llegar así a la plenitud de los tiempos. ¿Y cuál era la plenitud de los tiempos? Lo que Él tenía en el corazón: la llegada de su Hijo. Porque Dios – hemos oído a Pablo – nos ha predestinado, a todos, a ser conformes a la imagen del Hijo”.

Y éste – afirmó el Papa – “es el camino de la humanidad, es el camino del hombre. Dios quería que nosotros fuéramos como su Hijo y que su Hijo fuera como nosotros”. De este modo Francisco dirigió un pensamiento al pasaje del Evangelio del día que narra la genealogía de Jesús. En “este elenco – dijo – están los santos y también los pecadores, pero la historia va adelante porque Dios ha querido que los hombres fuéramos libres”. Y si es verdad que cuando el hombre “usó mal su libertad, Dios lo echó del Paraíso” también es verdad que “le hizo una promesa y el hombre salió del Paraíso con esperanza. Pecador, ¡pero con esperanzas!”. Y reafirmó que los hombres no recorren su camino solos, sino que Dios camina con nosotros. Porque Dios hizo una opción: optó por el tiempo, no por el momento. Es el Dios del tiempo, es el Dios de la historia, es el Dios que camina con sus hijos”. Y esto hasta la “plenitud de los tiempos” cuando su Hijo se hace hombre.

Dios – afirmó también el Papa – “camina con justos y pecadores”. Camina “con todos, para llegar al encuentro, al encuentro definitivo del hombre con Él”. También recordó que el Evangelio termina con esta historia de siglos “en una casa pequeña, en una localidad pequeña” con José y María. “El Dios de la gran historia – destacó – y también de la pequeña historia, está allí, porque quiere caminar con cada uno”.

Francisco citó asimismo a Santo Tomás, cuando afirma: “No se asusten de las cosas grandes, pero tengan también en cuenta las pequeñas, porque esto es divino”. “Y así es Dios – dijo el Papa – está en las cosas grandes”, pero también en las pequeñas:

“El Señor que camina con Dios es también el Señor de la paciencia. La paciencia de Dios. La paciencia que ha tenido con todas estas generaciones. Con todas estas personas que han vivido su historia de gracia y de pecado. Dios es paciente. Dios camina con nosotros, porque Él quiere que todos nosotros lleguemos a ser conformes a la imagen de su Hijo. Y desde el momento en que nos ha dado la libertad en la creación – no la independencia – hasta hoy sigue caminando”.

Francisco también afirmó que de este modo, “llegamos a María”. Hoy – dijo el Papa – “estamos en la antecámara de esta historia: el nacimiento de la Virgen”. Y “pedimos en la oración que el Señor nos de unidad para caminar juntos y paz en el corazón. Es la gracia de hoy”:

“Hoy podemos ver a la Virgen, pequeñita, santa, sin pecado, pura, elegida para convertirse en la Madre de Dios y también ver esa historia que está detrás, tan larga, de siglos, y preguntarnos: ‘¿Cómo camino yo en mi historia? ¿Dejo que Dios camine conmigo? ¿Dejo que Él camine conmigo o quiero caminar solo? ¿Dejo que Él me acaricie, me ayude, me perdone, me lleve adelante para llegar al encuentro con Jesucristo?’. Este será el fin de nuestro camino: encontrarnos con el Señor. Esta pregunta nos hará bien hoy. ‘¿Dejo que Dios tenga paciencia conmigo?’. Y así, viendo esta historia grande y también esta pequeña localidad, podemos alabar al Señor y pedirle humildemente que nos de la paz, esa paz del corazón que sólo Él nos puede dar. Que sólo nos da cuando dejamos que Él camine con nosotros”.
(María Fernanda Bernasconi – RV).


martes, 9 de septiembre de 2014

Estampa Feliz Cumpleaños María, Madre mía


Fuente: blogcatolicogotitasespirituales

Homilía del Papa Francisco, 2014-09-09

Temas sacerdotales y Homilías del Papa



Jesús está en medio de la gente,
no es un profesor que habla desde la cátedra,
dijo el Papa Francisco en la homilía
2014-09-09 Radio Vaticana

Jesús no es un profesor que habla desde la cátedra, sino que está en medio de la gente y se deja tocar para que se curen. Lo dijo el Papa en la homilía de la misa matutina celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta. Al comentar el Evangelio del día, Francisco reflexionó acerca de los tres momentos de la vida del Señor. El primero es la oración. Jesús “transcurre toda la noche rezando a Dios”. Jesús “reza por nosotros. Parece un poco extraño que Él, que ha venido a salvarnos, que tiene el poder” – observó el Papa – “rece al Padre”. Y “lo hace con frecuencia”. Jesús “es el gran intercesor”:

“Él está ante el Padre en este momento, rezando por nosotros. ¡Y esto debe darnos coraje! Porque en los momentos difíciles, de dificultad o de necesidad y de tantas cosas, pensar: ‘Pero Tú estás rezando por mí. Reza por mí. ¡Jesús reza por mí al Padre!’. Es su trabajo de hoy: rezar por nosotros, por su Iglesia. Nosotros olvidamos frecuentemente esto, que Jesús reza por nosotros. Ésta es nuestra fuerza. Decir al Padre: ‘Pero si Tú, Padre, no nos miras, mira a tu Hijo que reza por nosotros’. Desde el primer momento Jesús reza: ha rezado cuando estaba en la tierra y sigue rezando ahora por cada uno de nosotros, por toda la Iglesia”.

Después de la oración, Jesús elige a los doce Apóstoles. El Señor lo dice claramente: “No han sido ustedes los que me han elegido a mí. ¡Soy yo quien los ha elegido a ustedes!”. “Este segundo momento – afirmó el Papa – nos da coraje: ‘¡Yo soy elegido, yo soy una elección del Señor! En el día del Bautismo Él me ha elegido’. Y Pablo, pensando en esto decía: ‘Él me eligió a mí, desde el seno de mi madre’”. Por tanto, nosotros los cristianos, hemos sido elegidos:

“¡Estas son las cosas del amor! El amor no ve si uno tiene rostro feo o rostro bello: ¡ama! Y Jesús hace lo mismo: ama y elige con amor. ¡Y elige a todos! Él, en la lista, no tiene a nadie importante – entre comillas – según los criterios del mundo: es gente común. Hay gente común. Pero que tienen una cosa – sí – hay que subrayarlo, que todos son pecadores. Jesús ha elegido a los pecadores. Elige a los pecadores. Y ésta es la acusación que le hacen los doctores de la ley, los escribas: ‘Este va a comer con los pecadores, habla con las prostitutas….’. ¡Jesús llama a todos! ¿Recordamos la parábola de las bodas del hijo: cuando los invitados no fueron? ¿Qué hizo el dueño de casa? Envía a sus siervos: ‘¡Vayan y traigan a todos a casa! Buenos y malos’, dice el Evangelio. ¡Jesús ha elegido a todos!”.

Jesús – prosiguió Francisco – también eligió a Judas Iscariote, “que se convirtió en el traidor… El pecador más grande. Pero fue elegido por Jesús”. Después está el tercer momento: “Jesús cercano a la gente”. Muchísimas personas van “a escucharlo y a ser curados de sus enfermedades. Toda la muchedumbre trataba de tocarlo” porque “de Él salía una fuerza que curaba a todos”. Jesús está en medio de su pueblo:

“Non es un profesor, un maestro, un místico que se aleja de la gente y habla desde la cátedra, desde allí. ¡No! Está en medio de la gente; se deja tocar; deja que la gente le pida. Así es Jesús: cercano a la gente. Y esta cercanía no es una cosa nueva para Él: él lo subraya con su modo de actuar, pero es algo que viene de la primera elección de Dios por su pueblo. Dios dice a su pueblo: ‘Piensen, ¿qué pueblo tiene un Dios tan cercano, como Yo lo estoy con ustedes?’. La cercanía de Dios con su pueblo es la cercanía de Jesús con la gente”.

“Así es nuestro Maestro, así es nuestro Señor – concluyó el Papa su homilía –. Es uno que reza, uno que elige a la gente y uno que no tiene vergüenza de estar cerca de la gente. Y esto nos da confianza en Él. Nos encomendamos a Él porque reza, porque nos ha elegido y porque está cerca de nosotros”.
(María Fernanda Bernasconi – RV).

viernes, 5 de septiembre de 2014

Catequesis del Papa Francisco LA IGLESIA ES MADRE

Temas sacerdotales y Homilías del Papa.




Texto de la catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General: (03 de septiembre de 2014)

LA IGLESIA ES  MADRE

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! en las precedentes catequesis hemos tenido ocasión de remarcar varias veces que no nos hacemos cristianos por sí mismos, es decir con las propias fuerzas, en modo autónomo, ni siquiera nos hacemos cristianos en laboratorio, pero que se es generados y hechos crecer en la fe al interior de aquel gran cuerpo que es la Iglesia. En este sentido, la Iglesia es de verdad madre, ¡nuestra Madre Iglesia! ¿Es bello decirlo así, eh? Nuestra Madre Iglesia. Una madre que nos da vida en Cristo y que nos hace vivir con los otros hermanos en la comunión del Espíritu Santo.

1. En esta maternidad suya, la Iglesia tiene como modelo a la Virgen María, el modelo más bello y más alto que pueda existir. Es lo que ya las primeras comunidades cristianas han sacado a la luz y el Concilio Vaticano II ha expresado en modo admirable. (cfr. Cost. Lumen Gentium, 36-64). La maternidad de María es ciertamente única, singular, y se ha cumplido en la plenitud de los tiempos, cuando la Virgen dio a la luz el Hijo de Dios, concebido por obra del Espíritu Santo. Y, sin embargo, la maternidad de la Iglesia se coloca precisamente en continuidad con aquella de María, como su prolongación en la historia. La Iglesia, en la fecundidad del Espíritu, continúa a generar nuevos hijos en Cristo, siempre en la escucha de la Palabra de Dios y en la docilidad a su designio de amor. La Iglesia es madre. El nacimiento de Jesús en el seno de María, en efecto, es preludio del nacimiento de todo cristiano en el seno de la Iglesia, desde el momento que Cristo es el primogénito de una multitud de hermanos (cfr. Rm, 8,29). Es nuestro primer hermano Jesús, nacido de María, es el modelo y todos nosotros hemos nacido de la Iglesia. Comprendemos entonces cómo la relación que une María a la Iglesia es muy profunda: mirando a María, descubrimos el rostro más bello y más tierno de la Iglesia y mirando a la Iglesia reconocemos los lineamientos sublimes de María. Nosotros cristianos no somos huérfanos, tenemos una mamá, tenemos madre, ¡y esto es grande! ¡No somos huérfanos! La Iglesia es madre, María es madre.

2. La Iglesia es nuestra Madre porque nos ha dado a la luz en el Bautismo. Cada vez que bautizamos un niño se transforma en hijo de la Iglesia, viene adentro de la Iglesia. Y desde aquel día, como mamá primorosa, nos hace crecer en la fe y nos indica, con la fuerza de la Palabra de Dios, el camino de la salvación, defendiéndonos del mal.

La Iglesia ha recibido de Jesús el tesoro precioso del Evangelio, no para retenerlo para sí misma, sino para donarlo generosamente a los otros: como hace una mamá. En este servicio de evangelización se manifiesta en modo peculiar la maternidad de la Iglesia, empeñada, como una madre, en ofrecer a sus hijos la nutrición espiritual que alimenta y hace fructificar la vida cristiana. Todos, por lo tanto, estamos llamados a acoger con mente y corazón abiertos, la Palabra de Dios que la Iglesia cada día dispensa, porque esta Palabra tiene la capacidad de cambiarnos desde adentro, ¡sólo la palabra de Dios tiene esta capacidad, de cambiarnos bien desde adentro, desde nuestras raíces más profundas! Tiene este poder la Palabra de Dios, ¿y quién nos da la Palabra de Dios? La madre Iglesia. Nos amamanta desde niños con esta Palabra, nos cría durante toda la vida con esta Palabra. ¡Y esto es grande! ¡Es precisamente la madre Iglesia, que con esta Palabra de Dios, nos cambia desde adentro! La Palabra de Dios que nos da la Madre Iglesia nos transforma, hace nuestra humanidad no palpitante según la mundanidad de carne, sino según el Espíritu.

En su cuidado maternal, la Iglesia se esfuerza por mostrar a los creyentes el camino a seguir para vivir una existencia fecunda de alegría y paz. Iluminados por la luz del Evangelio y sostenidos por la gracia de los Sacramentos, especialmente la Eucaristía, nosotros podemos orientar nuestras elecciones al bien y atravesar con valentía y esperanza los momentos de oscuridad y los senderos más tortuosos, que los hay, ¡en la vida también los hay! El camino de salvación, a través del cual la Iglesia nos guía y nos acompaña con la fuerza del Evangelio y el apoyo de los Sacramentos, nos da la capacidad para defendernos del mal. La Iglesia tiene el coraje de una madre que sabe que debe proteger a sus hijos de los peligros que resultan de la presencia de satanás en el mundo, para llevarlos al encuentro con Jesús. Una madre siempre defiende a los hijos. Esta defensa consiste también en el exhortar a la vigilancia: vigilar contra el engaño y la seducción del maligno. Porque si también Dios ha vencido a Satanás, este siempre vuelve con sus tentaciones, nosotros lo sabemos, todos nosotros somos tentados, hemos sido tentados y somos tentados. A nosotros nos corresponde no ser ingenuos, él viene como “león rugiente” dice el apóstol Pedro (1 Pedro 5.8). Nos corresponde a nosotros no ser ingenuos sino vigilar y resistir firmes en la fe. Resistir con los consejos de la madre, resistir con la ayuda de la madre Iglesia, que como buena madre, siempre acompaña a sus hijos en los momentos difíciles.

3. Queridos amigos, esta es la Iglesia. Esta es la Iglesia que amamos todos, esta es la Iglesia que yo amo. Una madre que tiene en el corazón el bien de los propios hijos, y que es capaz de dar la vida por sus hijos. No debemos olvidar, sin embargo, que la Iglesia no son los sacerdotes, o nosotros los obispos. No, ¡somos todos! La Iglesia somos todos, ¿de acuerdo? Y también nosotros somos hijos y al mismo tiempo, madres de otros cristianos. Todos los bautizados, hombres y mujeres, juntos, somos la Iglesia. ¡Cuántas veces en nuestra vida no damos el testimonio de esta maternidad de la Iglesia, de esta valentía maternal de la Iglesia! Cuántas veces somos cobardes, ¿eh? ¿No eh? Entonces encomendémonos a María, para que ella como madre de nuestro primer hermano, del primogénito Jesús, nos enseñe a tener su mismo espíritu maternal con nuestros hermanos, con la capacidad sincera de recibir, de perdonar, de dar fuerza, y de infundir fe y esperanza. Y esto es lo que hace una mamá. ¡Gracias!

(Traducción de María Cecilia y Griselda Mutual - RADIO VATICANA).

Saludos
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, México, Cuba, Costa Rica, Argentina, Guatemala, Colombia y otros países latinoamericanos. Invito a todos a invocar la intercesión maternal de María y aprender de ella esa ternura que nos permite ser testigos de la maternidad de la Iglesia. Muchas gracias.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Homilía Papa Francisco: Para evangelizar no hay otro camino, hay que ser humilde

Temas sacerdotales y Homilías del Papa.

El papa Francisco busca que la Congregación para los Obispos esté regida por la compasión y el servicio que él ha visualizado (Getty Images/Archivo).


No se anuncia el Evangelio para convencer con palabras sabias sino con la humildad, porque la fuerza de la Palabra de Dios es el mismo Jesús y solo quien tiene un corazón abierto lo acoge: es lo que, en resumen, ha dicho Papa Francisco que ha retomado hoy, en la Misa matutina de Santa Marta, sus homilías después de la pausa estival.

Comentando las lecturas del día, el Papa explica así la Palabra de Dios y como acogerla. San Pablo recuerda a los Corintios que anunció el Evangelio sin basarse en discursos persuasivos de sabiduría.

“Pablo dice: ‘ Yo no he ido a vosotros para convenceros con argumentos, con palabras, con bellos ejemplos…No. Yo he ido de otra manera, con otro estilo. He ido por la manifestación del Espíritu y de su sabiduría. Para que vuestra fe no se fundase en la sabiduría humana, sino en la potencia de Dios’. Así la Palabra de Dios es algo distinto, algo que no es igual a la palabra humana, a una palabra sabia, a una palabra científica, a una palabra filosófica… no, es otra cosa. Llega de otra manera”.

Es lo que sucede con Jesús, cuando comenta las Escrituras en la Sinagoga de Nazaret, donde creció. Sus coetáneos, inicialmente, lo han admirado por sus palabras pero después se enfurecen y tratan de matarlo: “Pasaron de una lado a otro, explica el Papa, porque “la Palabra de Dios es algo distinto a la palabra humana”. De hecho, Dios nos habla en el Hijo, “es decir, la Palabra de Dios es Jesús, Jesús mismo” y Jesús “es motivo de escándalo. La Cruz de Cristo escandaliza. Y esa es la fuerza de la Palabra de Dios: Jesucristo, el Señor. ¿Cómo debemos recibir la Palabra de Dios? Como se recibe a Jesucristo. La Iglesia nos dice que Jesús está presente en la Escritura, en Su Palabra”. Por esto, afirma el Papa, “es muy importante leer durante la jornada una cita del Evangelio”.

“¿Para qué, para aprender? ¡No! Para encontrar a Jesús, porque Jesús está en Su Palabra, en Su Evangelio. Cada vez que leo el Evangelio, me encuentro con Jesús. Pero ¿cómo recibo esta Palabra? Se debe recibir como se recibe a Jesús, es decir, con el corazón abierto, con el corazón humilde, con el espíritu de las Bienaventuranzas. Porque Jesús vino así, en humildad. Vino en pobreza. Vino con la unción del Espíritu Santo”.

“Él es la fuerza, prosiguió el Papa, es la Palabra de Dios porque está ungido por el Espíritu Santo. También nosotros, si queremos escuchar y recibir la Palabra de Dios, debemos rezar al Espíritu Santo, y pedirle esta unción del corazón, que es la unción de las Bienaventuranzas. Un corazón como es el corazón de las Bienaventuranzas”.

“Nos hará bien hoy, durante la jornada, preguntarnos: ‘¿Yo ¿cómo recibo la Palabra de Dios? ¿Cómo algo interesante? Ah, el cura ha dicho hoy esto, ¡qué interesante!¡qué sabio, qué sacerdote!’, o ¿la recibo así, con sencillez, porque es Jesús vivo, Su Palabra?

Y ¿soy capaz… atentos a la pregunta, soy capaz de comprar un pequeño Evangelio, (¡cuesta poco, eh!), comprar un pequeño Evangelio y llevarlo en el bolsillo y cuando pueda, durante el día, leer una cita para encontrarme allí con Jesús? Estas dos preguntas nos harán bien. Que el Señor nos ayude”.


sources: Radio Vaticano
Fuente: parroquialainmaculadavalladolid