sábado, 11 de junio de 2016

audiencia al Congreso dedicado a las personas minusválidas. 11/06/2016

Homilías del Papa y Temas sacerdotales

Francisco \ Encuentros y Eventos
La diversidad es una riqueza: 
aseguró el Papa a los participantes
 en el Congreso dedicado a las personas minusválidas



El Papa durante la audiencia a los participantes en el Congreso dedicado a las personas minusválidas. - RV

11/06/2016 15:57SHARE:


(RV).- La diversidad es una riqueza, un desafío que ‘nos da miedo’ pero que nos hace crecer: fue éste en síntesis el concepto expresado por el Papa Francisco ante los 650 participantes en el Congreso dedicado a las personas minusválidas, organizado por la Conferencia Episcopal Italiana.  En un ambiente cordial y con la disponibilidad que lo caracteriza, Francisco respondió espontáneamente a las preguntas de algunos de los participantes en el encuentro, antes de entregar el discurso que había preparado.

Entre preguntas y respuestas, risas y cantos, el Papa escuchó atentamente las preguntas que le hicieron tres de los participantes en el encuentro, dos muchachas y un párroco.

Todos somos diversos, las diversidades son la riqueza
La primera joven habló al Pontífice de su experiencia de “diversidad”, del miedo de no saber administrarla y la conciencia de comprender que, finalmente, cada uno pone en el campo lo que tiene. Y el Papa respondió:

“Tantas veces tenemos miedo de la diversidad. ¿Por qué? Porque afrontar una persona que tiene una diversidad “grande” es un desafío y cada desafío nos atemoriza. ¡No! dijo, las diversidades son precisamente la riqueza, porque yo tengo una cosa y tú tienes otra y ¡con estas dos hacemos algo más bello, más grande!, aseguró. Es verdad que hay diversidades que son dolorosas – prosiguió - pero también están aquellas diversidades que nos ayudan, nos desafían y nos enriquecen”.
De ahí el consejo del Santo Padre: “no tengan nunca miedo de las diversidades porque son el camino para mejorar, para ser más bellos y más ricos.”

Poner en común lo que tenemos
Francisco indica entonces el camino para vivir juntos en la diversidad, con las propias diversidades: poner en común lo que tenemos. Y lo hace usando la imagen del ‘estrechón de mano’ entre dos personas:

“Cuando yo estrecho la mano, pongo en común lo que yo tengo, contigo. ¿Si uno estrecha la mano es sincero, no?- pregunta. Te doy la mano, te doy lo mío y tú me das lo tuyo. Y esto nos hace bien a todos, caminar con las diversidades porque las diversidades son un desafío que nos hacen crecer”.

La discriminación es algo feísimo. Todos tenemos derecho a ser mejores y recibir los Sacramentos
El Papa vuelve a la primera pregunta de Serena, que le hizo notar que no todos los diversamente hábiles son recibidos con alegría o participan en los sacramentos y en la vida de la Iglesia, y dice:

“La discriminación es algo feísimo” asegura Francisco. E indica el camino de la conversión a párrocos que no acogen a quien es diverso.

“Si tú eres diverso, también tú tienes la posibilidad de ser mejor”. Y continúa: “¡Todos tenemos la posibilidad de crecer, de seguir adelante, de amar al Señor, de hacer cosas buenas y de entender la doctrina cristiana, y todos tenemos la misma posibilidad de recibir los sacramentos!”

Francisco es interrumpido por una niña que se le acerca. “Viene, viene – le dice – ¡ésta sí que es una valiente! ¿Me das un besito? Le pregunta. Y tomándola como ejemplo, afirma: “Ella no tiene miedo, se arriesga, sabe que las diversidades son una riqueza. Nos ha dado una lección”.

Y dirigiéndose nuevamente a Serena, le dice:
“En la parroquia, en la misa, en los sacramentos, todos son iguales, porque todos tienen el mismo Señor: Jesús; la misma mamá, la Virgen”.

Un apostolado de la ‘oreja’, de la escucha
El Santo Padre vuelve a la primera pregunta, la de un párroco romano, acerca de cómo se puede educar a las comunidades en la acogida:

“O todos o nadie” dice Francisco. “Acoger y escuchar”. “Recibir a todos” y “escuchar a todos”. El Papa afirma que en la pastoral de la Iglesia se hacen tantas cosas buenas, pero, dice,  “hay una cosa que se debe hacer más, que deben hacer los sacerdotes, los laicos, pero sobre todo los sacerdotes: ‘el apostolado del oreja’, ¡escuchar! Recibir y escuchar a todos”.

Finalmente. el agradecimiento del Pontífice “por este diálogo” “por esta belleza de las diversidades que hacen comunidad” y “todas hacen a la unidad de la Iglesia”.
(María Cecilia Mutual, RV)

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