Homilías del Papa y Temas sacerdotales

*☆●☆*
D. Jesús Mateo me envía todos los días un comentario del Evangelio que lo encuentro muy aprovechable para los sacerdotes y para algunos laicos con vida interior y deseos de mejorar su vida cristiana.
Por eso lo incluyo en un blog de internet, que hace tiempo está haciendo difusión del bien. Al menos esa es mi intención.
*☆●☆*
24 de Octubre, Jueves de 2019.

Comentario: "HE VENIDO A PRENDER FUEGO A LA TIERRA, ¡Y CUÁNTO DESEO QUE YA ESTÉ ARDIENDO! (Lc 12, 49-53).
Te puede llamar mucho la atención el Evangelio de hoy. Primero lo vamos a leer y meditar y después leemos la consideración.
"En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo. Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división. Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra".
El fuego expresa frecuentemente en la Biblia el amor ardiente de Dios por los hombres.

Y Jesucristo nos manifiesta que ha venido a este mundo para "prender fuego a la tierra".
Del fuego que nos habla no es otro que el fuego del Amor; de dar su vida por Amor.
Con las palabras que nos transmite San Lucas, Jesucristo revela las ansias incontenibles de dar su vida por amor.

(También nosotros, tú y yo, debemos ser "fuego", "luz", "calor", y estar dispuestos a dar la vida por Dios y por amor).
La segunda parte del Evangelio, a primera vista, puede desconcertar algo.
Pero no te extrañe. Ya el mismo Señor previno a sus discípulos de las luchas y divisiones que acompañarían la difusión del Evangelio.
Jesucristo no vino a traer una paz terrena y falsa, sino la lucha contra las propias pasiones, contra el pecado y todas sus consecuencias.
La espada que el Señor trae a la tierra para esa lucha es "la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios" (Eph 6, 17), viva, eficaz y tajante, que penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula y descubre los sentimientos y pensamientos del corazón".(Heb 4, 12).
La persona de Jesús suscita un estado de "guerra espiritual": del bien contra el mal, del amor contra el egoísmo, de la verdad contra la mentira...
¿Vivimos tú y yo esa "guerra espiritual"; esa "santa guerra?
Jesús Mateo. Sacerdote
*☆●☆*
*☆●☆*.
Pidamos a la Virgen María que no decaiga este deseo de buscar el bien espiritual de los amigos. Franja.
*☆●☆*
Confeccionado en este blog por Franja.
Felicidades a D. JESÚS Mateo por su esfuerzo
*☆●☆*
No hay comentarios:
Publicar un comentario